miércoles, 16 de noviembre de 2011

Luis de León - Salamanca

Cuando contemplo el cielo
de innumerables luces adornado,
y miro al süelo
de noche rodeado,
en sueño y en olvido sepultado:
El amor y la pena
despiertan en mi pecho un ansia ardiente:
despiden larga vena
los ojos hechos fuente;
la lengua dice al fin con voz doliente.
Morada de grandeza,
templo de caridad y hermosura,
mi alma, que a tu alteza
nació, ¿qué desventura
la tiene en esta cárcel, baxha, escura?


 

El hombre está entregado
al sueño, de su suerte no cuidando,
y con paso callado
el cielo vueltas dando
las horas de vivir le va hurtando.
¿Quién es el que esto mira,
y precia la baxheza de la tierra
y no gime y suspira
por romper lo que encierra
el alma, y de estos bienes la destierra?

2 comentarios:

  1. Como deciamos ayer... que le dijo a sus alumnos de la Universidad de Salamanca cuando regresó de la cárcel. Besos.

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