Las rosas que traen en sus manos
Las santas penitentes nos ayudarán
Para realizar el divino deseo
De redimir a esta alma.
Cuando las esparcimos desaparecieron
Los malos espíritus,
Huyeron despavoridos los demonios
Y en vez de los tormentos del infierno
Sintieron la agonía del amor.
¡Alegraos! ¡El triunfo es nuestro!
Cuando la poderosa fuerza del espíritu
Asimile
Cada uno de sus elementos
Ningún ángel podrá
Romper la doble naturaleza
Íntimamente ligada.
Sólo podrá desunirlos
El amor eterno.
¡Levantad la mirada
Vosotros los frágiles y contritos!
¡Levantad la mirada! ¡Levantad la mirada!
Que cada sentido
Depurado al máximo
Se consagre a tu servicio.
Todo lo transitorio
Es símbolo nada más.
Lo incompleto
Encuentra aquí su auténtica medida
Y todo lo innombrable
Aquí se realiza.
El eterno femenino
Hacia las alturas nos conduce.

Una maravilla de blog!! Es. sin lugar a dudas, uno de los fragmentos musicales más hermosos que ha escrito, fuerza, delicadeza, y melodías preciosas hacen de esta última parte de la Sinfonía de los Mil una auténtica delicia sonora.
ResponderEliminarBesos