viernes, 18 de noviembre de 2011

Kenny Rogers - El Cobarde del Barrio

Todos lo consideraban el cobarde del barrio
Nunca se detuvo una sola vez a demostrarles que estaban equivocados
Su mamá lo llamó Tommy, los amigos sólo le decían "el tíbio"
Pero algo me decía que ellos interpretaban mal a Tommy.

Él tenía apenas 10 años cuando su padre murió en prisión
Yo busqué a Tommy porque él es el hijo de mi hermano
Aún recuerdo las últimas palabras que mi hermano le dijo a Tommy

Hijo, mi vida se acaba, pero la tuya apenas ha empezado.
Prométeme, hijo, que no harás las cosas que he hecho yo,
Aléjate de los problemas si puedes
Si pones la otra mejilla no significa que seas cobarde
Espero que seas lo suficientemente mayor para entender:
Hijo, no tienes que pelear para ser hombre.

Para cada uno hay alguien, y el amor de Tommy era Beatriz
En sus brazos no necesitaba demostrar que era un hombre
Un día mientras trabajaba, los chicos (armados) llegaron llamando
Tomaron su turno con Beatriz, ¡Eran tres!

                          

Tommy abrió la puerta y vio a su Beatriz llorando
El vestido rasgado, el aspecto destrozado, fue más de lo que podía soportar
Alcanzó la foto de su padre que estaba sobre la chimenea y la bajó
Mientras sus lágrimas caían sobre la foto, volvió a escuchar estas palabras:

Prométeme, hijo, que no harás las cosas que he hecho yo,
Aléjate de los problemas si puedes,
Si pones la otra mejilla no significa que seas cobarde
Espero que seas lo suficientemente mayor para entender:
Hijo, no tienes que pelear para ser hombre.


 Los chicos gallitos sólo se rieron de él hasta que llegó a la taberna
Uno de ellos fue a encontrarlo en cuanto entró,
Cuando Tommy se le enfrentó dijo:  "Hola, miren, el tibio dejó de serlo"
Y se podía oír caer un alfiler cuando Tommy se detuvo y bloqueó la puerta.

Veinte años de gatear estaban acumulados dentro de él
Nada les debía, les había dejado tenerlo todo
Cuando Tommy salió de la taberna, ninguno de los gallitos estaba de pie
Dijo "Esta es por Beatriz" cuando vio caer al último
y le oí susurrar:

Te prometí, papi, que no haría lo que tú,
me alejo de los problemas cuando puedo,
Ahora por favor no pienses que soy débil porque no puse la otra mejilla,
Y papi, espero que entiendas
Que a veces tienes que pelear cuando eres un hombre.

Todos lo consideraban el cobarde del barrio...

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