sábado, 25 de febrero de 2012

LA POESIA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO - Gabriel Celaya



         Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
         Más se palpita y se sigue más allá de la conciencia.
         Plenamente existiendo, ciegamente afirmando…
         Como un pulso que golpea las tinieblas… 
         que golpea las tinieblas.

         Cuando se miran de frente los vertiginosos ojos claros de la muerte
         Se dicen las verdades, la bárbaras, temibles, amorosas crueldades.
         Amorosas crueldades.



         Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
         Decir que somos quien somos,
         Nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno….
         Estamos tocando el fondo, estamos tocando el fondo.

         No es una poesía verso a verso pulida,
         No es un bello producto, no es un fruto perfecto,
         Es lo más necesario, lo que no tiene nombre,,,
         Son gritos hacia el cielo,
         Y en la tierra son actos.

         Poesía para el pobre, poesía necesaria como el pan de cada día,
         Como el aire que inspiramos trece veces por minuto
         Para ser, y en cuanto somos dar un sí que glorifica.

         Maldigo la poesía concebida como un lujo,
         cultural por los neutrales,
         Que lavándose las manos se desentienden y evaden.
         Maldigo la poesía del que no toma partido,
         Partido hasta mancharse.
         Hago mías sus culpas, siento en mí a cuantos sufren,
         Y canto respirando,
         Canto y canto, y cantando más allá de mis penas,
         De mis penas personales, me ensancho, me ensancho…

         Me siento un ingeniero del verso y un obrero,
         que trabaja con otros obreros a España,
         A España en sus aceros.

         Porque vivimos a golpes,
         Porque apenas si nos dejan gritar que somos quien somos:
         Nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno….
         ¡Estamos tocando el fondo!, ¡Estamos tocando el fondo!


jueves, 2 de febrero de 2012

Instantes de Amor - José Antonio Zapata

Los instantes más dulces del existir,
Los momentos que le dan razón a la vida,
Han transcurrido espontáneos, sin sentido.

Una mirada, un imán,
Unos labios, un silencio,
La razón en blanco,
La pasión en negro:
No hay mañana.

¿Por qué ese afán de perdurar
Si todo pasa y nada queda?

Desertización de las ideas:
Me traerás nuevas palabras,
Te ofreceré un paisaje diferente
Del que formen parte tus ojos negros
Clavados sobre el azul de los sueños.

En la calma de la tarde
Una paloma flotando
Bajo la densidad del verano.
Unos suaves dedos arañan
La palma de mi mano
Y siento el placer
De tus venas bajo mis yemas.

En remolinos los peces
Atraviesan despacio mi cerebro:
Ninguna voluntad de sobrevivir para mí,
Ser la compañía de tu fiebre, débil pesadilla,
Aferrarme a una flor de granada,
Quedar unidos en una filmina transparente,
Ambicionar un tiempo que no nos pertenece,
Descalzarnos para pisar la hierba de la mañana,
Ver temblar el espejo en que no quedarán nuestras huellas,
Calentar unas sábanas que no conservarán el calor de tu cuerpo,
Y ser felices sin final
Por que nos deseamos
Y nos estamos esperando
En cada voz que nos habla,
En cada silencio que nos cubre,
En la tormenta desatada,
En la ola que lame la arena,
En la brasa que me deja su marca,
En la que desaparecerá de tu cuello.

Naranja y limón flotando,
Lilas, siemprevivas, dalias,
Rosas rojas, un millón,
Gacela desbocada
¡Cómete mi corazón!

Plegarias al turbulento vacío,
Rezos a la diosa del mar:
Ojos perdidos,
Hombros bajo mis manos,
Cintura partida,
Senos contra mi pecho.

Absorción de la conciencia:
De nuevo tu risa,
Águilas sobre las torres,
Rompen el azul campanas,
Brisa de tus dientes.

¡Arráncame el silencio de los mares!
¡Ruédame por una ladera alfombrada de jabalíes!
¡Lacérame por las agujas de los relojes sin hora!
¡Átame a la rueda de las mil navajas del amor!

Mansos ojos
Todo el mundo habla a mi alrededor,
Me aturden, 
Pasan.